Me pensó un pensamiento

Pensando en mí me despisté y encontré un atajo, una ruta inexplorada una vía sin referencias de la memoria y, sin embargo, repleta de información. Atónito y un poco asustado contemplaba en las orillas de esa vereda, recuerdos que, enemistados entre ellos, construían universos cargados de repetición.

Entonces me pensó un pensamiento, una voz que retumbaba en mi sentir diciendo con solemnidad determinante: ¡¡¡pienso, luego existo!!! Fue tan abstracto y sin sentido su propuesta en el estado en el que me encontraba, que al no sumarme a su charla se hizo el silencio y entonces, apareció un sentimiento que sin palabras me transmitía: “amo, luego soy” sentí a ese ser del que Agustín habla y ese ser no era yo, pero, en su memoria existía mi Tiempo: su creación.

Por esa vereda central donde los contrarios se aman encontré un atajo para escapar de mi; desde entonces el amor abre la puerta para que la voz de Él, sea clara, cuando ya no tengo ganas de conversar conmigo.

Amando encontrarás la vía del corazón.

Luis Jiménez