Lo que vivo y lo que soy son la misma cosa, si no me gusta lo que vivo, he de cambiar lo que soy

Desde la mirada dividida del “Yo” existe un adentro y un afuera, un yo que ve a los otros; un mundo y yo; es decir, la única realidad existencial que admite el “yo” es la idea consciente que tiene de él y al resto lo ve como entidades ajenas que tienen vida independiente a él, él es pues lo que ha aceptado de sí mismo de acuerdo su “verdad” y el resto es algo externo que supuestamente se manifiesta desconectado de su naturaleza personal. El yo percibe el mundo como si existiera sin su percepción. Lo que percibe fuera de él, lo entiende como algo completamente ajeno a su naturaleza, de ahí que cuando las cosas no se dan como imaginaba, traslada la responsabilidad de lo que ocurre al exterior, a los otros, al mundo o a dios.

Desde la consciencia del Ser se percibe la dualidad dentro-fuera como una sola entidad, pues conoce que lo que ve, lo que siente y con lo que interactúa está afectado por su modelo del mundo, pues se es consciente de que: “lo que veo que digo no ser yo, soy yo sin saberlo”. Esta aseveración llega como consecuencia de la certeza de saberse Unidad en lo eterno y parte en el Tiempo, de ahí que pueda percibir como interpretación de lo que acontece en su ser-mundo una fuente inagotable de información para ajustar su realidad mortal a su esencia trascendente. El mundo, los otros, incluso dios, no es más que una interpretación que nace de su interior.

“El mundo no está allí para ser experimentado, el mundo surge en las explicaciones del observador del acontecimiento,  de su vida en un proceso de responder a preguntas que se plantea acerca de sus experiencia,  mientras las distingue como rasgos del acontecimiento de su vida.” (Humberto Maturana “Realidad objetiva o construida” Tomo I)

La información se procesa a partir de los perceptores personales, las funciones psíquicas como diría Jung, que la decodifican de acuerdo a los patrones internos que la interpretan. Así que podríamos decir que lo que vemos es la consecuencia de lo que nos repetimos que somos, pues para seguir siendo lo que uno se repite que es el mundo se ha de seguir comportando como siempre. Dos personas ante un mismo hecho pueden sacar conclusiones diferentes y vivir el suceso como su hubieran sido dos acontecimientos distintos. “Todo es según el color del cristal con el que se mira”.

La incorporación de códigos de partida en la educación desde el nacimiento, maneras de interpretar el mundo, el refuerzo de ideas y comportamientos centrados en la búsqueda de la seguridad como núcleos sociales, familiares, nacionales o religiosos, hacen que destaquemos en la experiencia cotidiana aspectos de la existencia que estarán marcados por la memoria de las primeras grabaciones que direccionaron nuestra visión del mundo, todo para seguir perteneciendo al sistema de creencias que representa nuestro mundo afectivo, para nuestra seguridad.

Es un hecho evidente que lo que dices que sabes, es lo que te han repetido que es y de ahí has tomado aquello que en esencia favorece tu ambición, tu miedo, o tu seguridad, que en el fondo es lo mismo con otras palabras. No puedes saber lo que es realmente, la vida, porque antes de verlo ya has decidido lo que vas a ver, de hecho lo ves porque lo buscas y lo buscas porque lo conoces; así que lo que encuentras está ya predeterminado por la creencia que tienes del mundo, de las relaciones, de dios y de todo lo que te puedas imaginar. Como explicó de forma magistral el biólogo Humberto Maturana: “todo sistema racional está basado en premisas aceptadas a priori, de forma arbitraria, desde las preferencias personales. En el fondo, somos seres emocionales, que buscamos validar racionalmente esas emociones.”

Piensa en esto un segundo y pregúntate. ¿De donde sacas las ideas que tienes de la vida, de las relaciones, de la espiritualidad, etc.? ¿Lo has pensado por ti mismx, lo has sostenido en el silencio de tu ser interior y lo vives como realidad en cada acto de tu vida? ¿Coincide la vida con lo que piensas sobre ella? ¿Podría ser la vida otra cosa diferente a lo que has imaginado hasta ahora?

Puedo decirte que  en realidad no imaginas, proyectas, rememoras, repites. “Nada nuevo bajo el Sol”.  Y si no, pregúntate donde está la evidencia de las creencias que mantienes en tu mente. ¿Por qué las cosas han de ser como dices que son? Por ello si las cosas no aparecen en tu mundo como tu esperabas, no son como tú dices que son, en tu vida, igual es que lo que piensas sobre las cosas no es tan cierto y puede que sea más real, para ti, ahora, lo que contemplas ante ti a pesar de tu insistencia en que ha de estar mal, o equivocado o alterado por alguien.

Llegado este punto habría que incluir al inconsciente en este texto, algo de lo que todo el mundo habla y nadie sabe lo que es, porque de saberlo dejaría de ser inconsciente. Si el inconsciente es lo que desconoces de ti y tú eres un fractal de dios, de la Totalidad, podemos decir que lo que no sabes de ti, es más tú que todo lo que sostienes para seguir siendo lo que no eres; y podría decirte que lo que sabes de ti es el impedimento para que realmente sepas quien eres. Por ello cuanto más te repites lo que dices que eres más lejos estás de lograr saber quién eres realmente. Una de las prácticas en el desarrollo de la consciencia es atender al tránsito, al proceso y dejar atrás, cada vez, aquello que ya no coincide con lo que está siendo; dejar lo que se creía que era y se vivía como verdad hasta que fue trascendida por otra nueva verdad, que volverá a dejar de serlo en la nueva estación donde la vivencia nos muestre una nueva visión donde volvamos a ser algo nuevo en relación con ella y así seguir siendo, como proceso, hasta la finitud.

El inconsciente es lo opuesto al consciente, pero algo diferente de la consciencia. Los dos consciente-inconsciente configuran al Ser, como entidad unica, como totalidad, lo que realmente eres. La vida propone hacer consciente todo lo que eres en el inconsciente y esto se realiza a través de la actualización del material psíquico que puedes observar mientras vives. Creemos que porque nos sentimos somos conscientes, bueno en parte es cierto, uno sabe que es porque se siente yo, pero no puede determinar cuántas veces se siente diferente, como otro yo en sí mismo,  porque todas las veces el yo se cree él, el único. De ahí que aunque al día pases por un muestrario extenso de diversos yoes, siempre el que está te hará creer que es él-tú, el único.

La consciencia, como entidad libre de interés, como herramienta de observación, permite advertir el cambio de interés en la persona como consecuencia de una nueva modalidad de yo que ahora ha accedido al consciente. Mantener la atención en la consciencia libre de yo, nos permite conocer la gama de tendencias particulares, estructuras psicofísicas, que viven a través de la persona sin que esta lo sepa.

Podríamos decir que existe lo consciente, que es lo que te permite acceder a la parte de ti que cree que es ahora como totalidad. Cada vez que reparas en ti, que detienes la acción de proyección al exterior; cada vez que te haces consciente en ti puedes observar una modalidad de lo que dices ser tú separada de la consciencia que observa al que es ahora. Independientemente del yo que ocupe este lugar, si no lo observas separado, creerás que ese es todo tú. En el inconsciente cercano, se refugian todos los yo que no están activos en la conciencia del instante, ellos, siguen siendo pero no pueden manifestarse porque sólo puede hacerlo uno, el que ahora domina el vehículo, a través de las funciones psíquicas: mente, emoción, sensación, vitalidad. A veces se da la circunstancia de que uno de los yo que viven en ti, con un interés concreto ante la vida, se ha posicionado en la mente, otro, con un interés diferente, en la emoción y otro en el cuerpo y por ello la consciencia se siente, dividida, aturdida, inactiva y con una gran dificultad para actuar y expresarse congruentemente. Tantos intereses que lo primero que hay que hacer para iniciar un trabajo de transformación interior hacia el Amor es ordenar nuestro mundo-consciente-inconsciente. Llamamos a este paso hacer inventario, ahí nace el observador silencioso, esa nueva modalidad de “Yo” que solo tiene un interés saber quienes son todos los demás que dicen ser “Yo”.

El paso  de un yo del subconsciente, o inconsciente cercano, al consciente es tan rápido que en un segundo han podido pasar por el varios yo con distintos planes y lo sentiremos como diversas propuestas de un  mismo yo que cree ser el único.

El inconsciente personal está inmerso en el inconsciente colectivo y éste a su vez en lo supraconsciente como entidad universal que sostiene la existencia, de ahí que estemos conectados a través de ello con todo lo existente. “Puesto que el alma intenta adaptarse a la realidad mediante la expansión de sus propias energías y la expresión simbólica de sus propios impulsos. El inconsciente colectivo sería el depósito de energía del cual se forma la conciencia individual y el conjunto de relaciones entre ésta y la conciencia social que designamos con el nombre de persona” (Jung “Realidad del Alma”). La consciencia de sí, es el resultado de la especialización progresiva de la información Una, que partiendo de la indiferenciación cuántica atemporal,  al reparar en sí misma, establece un nuevo campo donde lo geográfico es fruto de lo psicológicamente integrado. Al ser “psique y materia una y la misma cosa” el mundo es fruto del nivel evolutivo de la consciencia individual que lo contempla, fase intermedia entre lo inconsciente y el sí mismo.

Sabemos que en el inconsciente están todas las modalidades yóicas que han pasado por el consciente en alguna ocasión, por ello las conoces aunque a veces las rechaces, y todas las que nos ha revelado el inconsciente a través de los sueños, que para mí no son sueños si no experiencias de compensación para que lo que realmente eres pueda vivir, ya que la moral y otras limitantes potencias represivas impiden la emergencia de partes de ti que solo pueden manifestarse cuando el consciente, convertido en persona, está ausente. A veces se da también cuando uno pierde la “cordura” por diversas causas, como el alcohol, las drogas, o la presión estresante de una vivida que uno se niega a vivir aunque la viva.

Tras esta necesaria introducción pasemos pues al trabajo, retomando el punto 2:     Lo que vives y lo que eres son la misma cosa, si no te gusta lo que vives, has de cambiar lo que eres.

Si la supuesta realidad que percibes es un constructo subjetivo que nace de las interpretaciones internas de ti mismo, fruto de las verdades de partida desde donde observas la Vida; si lo inconsciente es lo que desconoces de ti y en su naturaleza desconocida, interior y exterior son dos modalidades del Ser que eres sin saberlo; si como decía Jung psique y materia son una y la misma cosa. Todo lo que ocurre está intrínsecamente vinculado a ti, eres tú sin saberlo. De ahí que cada vez que algo no concuerde con lo que esperabas deberías de considerar la oportunidad de reflexionar sobre la consideración que tenías de ello, anterior al hecho, ya que el hecho, al estar ligado a ti, al ser tu como modalidad exterior inconsciente, puede estar trayendo para tu observación información genuina sobre ti mismo que desconocías hasta que el “exterior”, otra modalidad de ti, te lo pone delante para que en lo consciente integres lo que hasta ese momento era inconsciente.

Así que si no estás de acuerdo con lo que vives, si estas a disgusto con tu vida, con el mundo, con las relaciones, los otros, la familia, etc. Deberías de revisar la idea que tenías al respecto de todo ello; pues no es lo que está pasando lo que te está afectando, si no la idea anterior que tenías al respecto. Lo que provoca la decepción, el enojo, la frustración, etc. No es lo que está pasando, si no que no esté pasando lo que debería pasar de acuerdo a la idea construida en ti, que para colmo no sabes de dónde la sacaste, quien te la transmitió y porqué la has conservado como verdad-realidad hasta este momento.

Aplicando este segundo punto puedes disolver la afectación de lo que supuestamente te causa el mundo. No cambiando el mundo, si no la idea negativa que tienes sobre él y así contemplaras un mundo más acorde contigo, con lo que puedes vivir sin afectación, ya que al ser la proyección inconsciente de lo que realmente eres no afectará tu relación con él, ello, ellos, la vida o dios. Una cosa es lo realmente eres y otra lo que piensas de ti, o que crees que eres, la idea que has construido a través de los inputs de información ajenos a tu naturaleza que has ido almacenando en tu mente hasta constituir diversas entidades en ti que buscan lo que no le corresponde. Si fueras realmente tú, no la idea que tienes de ti, el mundo encajaría y podrías mantener la alegría y la paz a pesar de las circunstancias, porque estas entrarían de lleno en la visión del mundo que sostiene la experiencia que vives, porque recuerda, el mundo y tú sois la misma entidad, no hay nada fuera de ti excepto la idea divisoria que puedes mantener por la desconexión que vives de tu Real Ser.

Hagamos algo práctico para terminar este escrito:

Toma un asunto donde no coincida lo que quieres vivir con lo que estás viviendo. Sé muy honesto con las respuesta, recuerda que esto es para ti, no tiene porque verlo nadie. Es una oportunidad para que te conozcas un poco más.

 

Pregúntate: ¿de dónde saco la idea de que las cosas deberían de ser como yo espero?

Lo que sostiene en mi la idea que no coincide con lo que está pasando, esa creencia, ¿de dónde la he sacado? ¿En qué la baso para suponer que ha de ser así?

Si no tuviera la idea previa sobre lo que está pasando ¿Tendría sentido lo que pasa? ¿Tendría yo alguna responsabilidad sobre ello? ¿Podría aprender algo nuevo de mí con ello?

Si en lugar de repetir que no lo entiendo o que no puede ser, si atendiera a lo que pasa como una enseñanza de la vida, como algo a integrar en mi para vivir de acuerdo a lo que está pasando, o hacer algo diferente a lo que hago para trascender lo que no me gusta, en lugar de repetir que lo que pasa que no debería de estar pasando porque tienes una idea diferente sobre ello ¿Qué habría de positivo en el hecho? ¿Qué estás obteniendo que perderías si ya no estuviera lo que te afecta? Piensa bien esto, la mayoría de las veces este punto es el núcleo de todo el conflicto.

¿Qué parte de ti tendrías que disolver para poder vivir, con naturalidad y aceptación, lo que estás viviendo como algo que has potenciado con tu forma de ser anterior?

Ahora con todo actualizado pregúntate ¿Quieres disolver la parte que te impide vivir desde el amor ahora? o ¿Decides soltar y aceptar la perdida de la seguridad que te daba lo que sostenías a pesar del daño que decías que te causaba?

Desde la congruencia con el momento, desde la responsabilidad personal y la consciencia de que todo lo que vives es la consecuencia de lo que eres o has sido hasta este punto, puedes cambiar el escenario aceptando previamente que ha sido tu construcción anterior. Deja ir el asunto desde el amor y disponte a vivir desde una nueva visión que integra lo anterior y desde el aprendizaje obtenido a través de ello ábrete a una nueva experiencia más cercana al amor que eres en esencia y sigue amando.

Sé que no es fácil, sé que no es lo que nos han enseñado. Lo normal es que busquemos culpables fuera, que nos apiñemos los “nuestros” para criticar, potenciar la supuesta maldad de los hechos ajenos a nuestro sistema particular, pero ya he comentado que no hay nada fuera, no existe sino un solo Ser y su esencia es Amor.

 

Si amas la vida, lo que hay ahora, entenderás quien eres y podrás conectar con algo más de ese que ahora eres.

Amando hasta la eternidad se desvanece el velo que divide el mundo.

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