El servicio impersonal en pro de la humanidad, elimina cualquier frustración en la vida.

Una de las máximas que me encuentro tanto en el ámbito terapéutico como en el docente, es la insatisfacción, que la mayoría de las personas, manifiestan al respecto de su vida. Por una u otra causa explican que su vida no está completa, no se sienten satisfechos con ella, en definitiva sienten que les falta algo.

Como ya he explicado en los anteriores escritos la insatisfacción se construye en la persona al comparar, esta, lo que está sucediendo con lo que pensaba que debía de ocurrir y advertir, en los hechos, que no se da lo que quería. Esto es una constante en un porcentaje muy elevado de personas  que está llevando a la civilización actual a la confección, irreal, de un modelo de “escapismo” para no hacerse cargo de la verdadera vocación del Ser: participar creativamente en la evolución de la consciencia global.

Los modelos imperantes en este momento histórico de la humanidad trasladan a las mentes las ideas de logro, de satisfacción, de obtención de placer o beneficio directo hacia sí mismo de manera fácil y rápida. Nada puede hacerse esperar, todo ha de ser ya, de ahí todas las aplicaciones y mecanismos de aceleración que se han ido integrando en la cotidianidad para que el deseo se satisfaga inmediatamente. La espera, la perseverancia, el ritmo de las cosas, se ha ido desvaneciendo en la idea de vida que ahora nos presenta la civilización consumista. Pareciera que la tendencia infantil, natural, de los niños que no pueden aun contemplar el proceso evolutivo, los ciclos, el tiempo según se percibe en la modalidad de vida del planeta Tierra en las primeras etapas de desarrollo, por carecer de mecanismos orgánicos que les permita contemplar el futuro como una característica de la vida en la recreación mental de los humanos, se ha sostenido impidiendo la emergencia de un estado de consciencia que permitiría percibir “el tiempo” como una experiencia psíquica imprescindible para ajustar el desarrollo del Ser a la capacidad vehicular de la personalidad.

Todas las cosas están siendo ahora, todo está aquí, la dificultad para acceder a lo que sentimos que es, radica en la actualización que hemos de realizar para que lo que soy, de acuerdo a lo que siento, pueda ser una realidad vivida para el vehículo personal que ha de realizar la acción en el tiempo, pues como decía  Moshé Cordovero «Allá donde tú te encuentres se hallan todas las dimensiones» ¿pero estás apto para poder sostener su naturaleza? Pedid y se os dará reza en la antigua tradición cristiana, pero la letra pequeña explica: para que se te dé has de estar a la altura de lo que pides y para ello deberás disolver todo lo que en tu personalidad impide que la vida y todas sus dimensiones puedan estar ante ti, aquí y ahora.

La cultura del “pelotazo” del éxito rápido, de la ley del mínimo esfuerzo ha reforzado la idea del logro inmediato: dietas relámpago, músculos inmediatos, idiomas en una semana, viajes de tres días y reporte inmediato a través de las redes sociales. Tantos amigos como “like” en Facebook, tanto conocimiento como libros almaceno en la biblioteca o información memorizo como loro, pasan a ser baluartes y tesoros desde donde hablar de la experiencia como seguridad de un ser que no ha podido integrar nada de lo que ha vivido porque nunca estuvo allí mientras pasaba, en su afán por atesorar, consumir y manifestar sin digerir lo que aún no ha pasado al verdadero nivel de Ser. De ahí que la edad de muchos no sea más que el paso del tiempo sobre su naturaleza biológica, sujeta a las leyes de la Naturaleza terrestre, pues en lo psicológico, posible dimensión del no tiempo, se sigue en pañales demandando al mundo que nos dé, como en el pasado le pedíamos a nuestros padres.

El cambio de consciencia que tanto buscamos, la evolución, el desarrollo del Ser, etc. Que tanto se anuncia últimamente por todas partes, no llega por desearlo, no se da por que sí. Natura non facit saltus (la naturaleza no procede por saltos) El primer paso que se ha de realizar es el cambio de posición perceptiva: “Inversión de la mirada”, como representa el colgado en el libro de Thot y percatarse de que el Ser es lo verdadero, lo Real, de ahí que lo que la persona quiere para sí, exenta de la consciencia de Él, puede que nunca se dé, no porque algo o alguien lo impida, sino porque no corresponde a lo que realmente somos y por ello no podrá aparecer en el mundo como una cocreación vital de la consciencia inconsciente que actualiza los éteres para que en el mundo se recree la creación a imagen y semejanza del creador. La espiritualidad que piensa el yo es la continuación ambiciosa de su condición separatista que solo quiere el logro para sí y que representa, el cielo, la iniciación o la gran obra como un nuevo logro de su capacidad, de su soberbia, sin que pueda entender que nada es fruto de su logro sino de la necesidad que la Vida, que a través de él actualiza aquello que se requiere si la “vasija”, se ha desprendido de cualquier atisbo de poder personal y solo siente en pro de la humanidad y de la evolución de la consciencia global.

Por todo ello como dijo el gran maestro de Galilea: “por sus obras les conoceréis”, no por su verbo cual encantadores de serpientes, sino por su vida, que ha de estar totalmente centrada en la participación activa en pro del establecimiento de una nueva visión que permita al Amor sostenerse en el tiempo.

Este compromiso, os lo puedo asegurar, disuelve el tiempo, la sensación de esfuerzo y la decepción, pues la esencia del Ser es ajeno a todas estas tendencias personales, pues solo tiene una vocación: Servir, porque tras la inversión de la mirada, ya no eres el que quiere llegar, sino el que está allí, él que decidió penetrar en el Tiempo para participar en el cambio de paradigma. De ahí que desparezca lo superfluo, la sofisticación diabólica que atrapa la consciencia y todos los entretenimientos que detienen el natural desarrollo del Alma hacia la integración del Ser en el entendimiento de la Personalidad. Quede claro que este estado no rechaza nada de lo que hay en el mundo, pues la consciencia de totalidad incluye cualquier partícula manifiesta en el tiempo, sin embargo la consciencia del Ser determina en cada momento qué fomenta y qué retiene de acuerdo a su vocación, que ya no es la de obtener poder y gloria en el mundo, sino favorecer la instauración consciente en el tiempo del Poder y la Gloria de Él.

Seguiremos adelante, con mesura y vocación.

Pronto el punto 5

Seguimos amando

 

 

 

 

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