5.- La vida es experiencia y cada resistencia en nuestro camino favorece el desarrollo de una nueva habilida

Contemplar la existencia como un proceso evolutivo de la consciencia nos abre al entendimiento del sentido de la Vida.

Si como hemos explicado: la supuesta “realidad” que percibimos como una entidad externa a nosotros es una construcción interpretativa personal que se sostiene en nosotros de acuerdo a las creencias que tenemos sobre ella. Si la vida es proceso, la vida es cambio, evolución, y el sentido de la vida es experimentar en ella, de acuerdo a las coordenadas específicas de cada momento, podemos decir que la negativa a aceptar lo que aparece ante nosotros en el “mundo” es el producto de la necesidad de nuestra memoria para seguir manteniendo una idea de nosotros que no corresponde con nuestro real Ser.

Si lo que vivo es lo que soy, si lo que aparece ante mí es una construcción holográfica, más psíquica que física, de la parte de mí que aún no he actualizado en mi consciente. Podemos aseverar que la confianza ante el nuevo reto que uno mismo se plantea a través de la representación de un mundo exterior y sus dificultades para poder vivir desde él, es una oportunidad para actualizar, en el consciente, las áreas del inconsciente personal que podrán vivir de manera natural en el nuevo escenario, si la memoria se disuelve y la confianza en el Ser permite la emergencia de nuevas habilidades, que siempre estuvieron en uno pero ahora se presentan como la actualización en el yo.

Desde la mirada evolutiva, adentro y afuera son dos áreas del sí mismo, así como psique y materia, de ahí que podamos saber de nosotros y de nuestras potencialidades si nos adentramos en la vida desde la consciencia de que cada nueva variante en nuestro escenario físico es una propuesta de actualización del yo, para relacionarse con esa nueva modalidad de vida con la misma naturalidad con la que se vivía antes de que apareciera en nuestro universo.

La actualización del inconsciente en conciencia de sí es un proceso escalonado. La verdadera consciencia del Ser, inconsciente para el yo, conoce perfectamente la madurez de la psique y la capacidad que ya ha alcanzado la personalidad aunque el yo no haya advertido ese rango, pues la mecanicidad del yo, la búsqueda de seguridad a través de lo conocido en cualquier naturaleza temperamental o tipo primario de personalidad, reprime el proceso evolutivo negando la evidencia que el sí mismo le pone delante a través de una nueva realidad externa. La consciencia de que, como dijo Edward Bach, la vida no nos traerá nada que no podamos gestionar. Pues la vida, la capacidad de vivir de acuerdo a ella y las habilidades que se desplegaran en la consciencia si aceptamos vivir lo que ahora se presenta, son la misma cosa, en la unidad del Ser que no contempla adentro y afuera. Las aparentes dificultades de la vida son una oportunidad para saber de sí al reconocer en nosotros lo que hasta entonces pasaba desapercibido en el inconsciente.

Cuando se plantea una acción, un proyecto, de acuerdo a un objetivo imaginario futuro, hemos de comprender que el que idea no será el que viva la experiencia y que el principio de acción, que parte del que idea, no corresponderá al que debe vivir lo ideado que será uno nuevo en función de la experiencia. De ahí que las resistencias iniciales en cualquier emprendimiento nos indican que aún estamos operando con el yo anterior que pensó en el futuro, desde el consciente personal del pasado. Las capacidades y estrategias que este yo quiere seguir usando no son válidas ya para la nueva etapa del ser que se está desplegando a través de la variante del mundo que se quiere experimentar. Por ello es una gran herramienta para transitar con naturalidad por los nuevos escenarios vitales, las resistencias, las demoras, incluso los detenimientos de lo que queremos realizar, como una posibilidad para transformar la idea de sí que teníamos al comenzar el proyecto y que ya no corresponde al umbral evolutivo del Ser que inspiró la idea del nuevo proyecto.

Pensar en una comunicación constante entre lo que sé de mí y lo que soy en lo inconsciente a través de las representaciones del mundo que aparecen como externas, es una vía evolutiva para seguir desarrollando la consciencia sin desgarros. El yo se siente infinito, no repara en su inexistencia, refuerza su mirada y descalifica todo lo que no concuerde con ella. El Ser se vale del yo para hacerse consciente, pero este yo debe ser una entidad transitoria que ha de ser renovada, transformada, actualizada de acuerdo al nuevo escenario que la vida, el Ser, inconsciente para el yo, recrea en su universo psíquico para que la personalidad actualice una nueva parte de sí disolviendo la idea que tenía de yo antes de iniciar la experiencia.

Estar entender y soltar para volver a estar en una octava superior de la realidad del Ser, es la vía evolutiva que te permitirá vivir sin desgarros y sufrimientos mientras exploras la existencia.

Seguimos amando

Pronto el punto 6, hasta entonces busca la alegría en ti.

 

 

 

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